
LA CIRUGÍA LAPAROSCÓPICA
HISTORIA
La cirugía laparoscópica es una nueva técnica que se
diferencia de la cirugía convencional en que para llegar al lugar del tumor o
la alteración no es necesaria la utilización del bisturí, causando una gran
herida, con destrucción de piel, músculos, grasa y peritoneo, sino que se llega
al campo quirúrgico a través de una pequeña incisión, donde se introduce el
tubo óptico (laparoscopio) con la micro-cámara.
Esta
técnica tuvo sus orígenes en 1905.
En la
década de los cuarenta, el ginecólogo, profesor PALMER, precursor de las
técnicas de reproducción asistida, aplica la laparoscopia con fines
diagnósticos en la esterilidad. Posteriormente en la década de los sesenta, es
el profesor MULLER, también ginecólogo, quién da un paso más y utiliza la
laparoscopia no sólo como diagnóstica sino como técnica quirúrgica, en pequeños
quistes de ovario, biopsias y ligaduras de trompas.
Pero es en
1989, con la aparición de la micro-cámara y la invasión de la misma en el mundo
de la cirugía, cuando se impulsa su desarrollo, obligando a partir de este
momento a los hospitales del mundo a sufrir una transformación.
El
laparoscopio, consiste en un tubo óptico, de fino calibre, cuya misión es
visualizar el campo quirúrgico, al que se le aplica la micro-cámara,
proyectando las imágenes a un monitor.
El
resultado de la aplicación de la cirugía laparoscópica, es el mismo de la
cirugía convencional, es decir, la extracción o corrección de la patología
existente. Sin embargo la técnica para conseguirlo es muy diferente: Se
requiere distinto instrumental, siendo los ojos del cirujano la cámara, lo que
hace que cada movimiento que se realiza, al ser inverso, conlleve mayor
dificultad, gran precisión y muchas horas de aprendizaje.
INDICACIONES DE
LAPAROSCOPIA
La
laparoscopia no es sólo una técnica con beneficios estéticos para la paciente,
sino que además se asocia con una estancia en el hospital y periodo de
convalecencia significativamente más corto que las técnicas quirúrgicas
convencionales. Sin embargo, son escasas las diferencias entre ambos
procedimientos en cuanto a las complicaciones intraoperatorias y
postoperatorias, tiempo de cirugía y pérdida de sangre.
Mediante la
técnica laparoscópica, podemos liberar adherencias localizadas en cualquier
lugar del abdomen. En este sentido, la laparoscopia operatoria puede ser más
eficaz que la laparotomía para reducir las adherencias postoperatorias y
debería ser el primer paso en su manejo.
Se puede
utilizar como tratamiento quirúrgico del embarazo ectópico, es decir, aquella
gestación situada fuera del útero.
Es un buen
método para el tratamiento de la endometriosis, tanto de forma radical (en
aquellas pacientes con un grado severo de la enfermedad, que no han respondido
al tratamiento médico o a la cirugía conservadora y no desean tener más hijos),
como conservadora.
Es el
tratamiento ideal en los quistes de ovario, resecando el mismo, de forma que
podemos conservar el ovario sano. Es posible realizar lavados abdominales, y
visualizar la región superior del abdomen para descartar la existencia de
malignidad. En los casos tributarios,
el ovario puede ser biopsiado o extirpado.
Sirve como
técnica diagnóstica y terapéutica en las pacientes en estudio por esterilidad,
infertilidad y dolores pélvicos agudos o crónicos.
Se puede
realizar mediante la misma, tanto la ligadura de trompas, como método de
esterilización, como la reconstrucción tubárica.
A nivel de
útero, es factible enuclear miomas, corregir algunas malformaciones congénitas,
realizar la suspensión del útero en casos subsidiarios y quitar el mismo, lo
cual es uno de los procedimientos quirúrgicos mayores realizados con más
frecuencia en ginecología, debido a miomas, prolapso uterino o hiperplasia
adenomatosa endometrial.
En
ocasiones es la solución en los problemas de dolores crónicos o dismenorreas
intensas y corregir la incontinencia urinaria que cada vez tiene mayor
prevalencia entre la población: entre el 20 y
el 40% de las mujeres refieren pérdidas de orina.
Las
opciones diagnósticas y terapéuticas de la laparoscopia son múltiples, como
hemos enumerado hasta ahora, pero no quedan limitadas exclusivamente a aquellas
afecciones benignas. La patología maligna también tiene su lugar en esta
técnica: el papel que desempeña puede ser terapéutico en los casos que sea
posible realizar cirugía radical, así como posibilitar el estadiaje o
clasificación de severidad mediante el estudio ganglionar o linfadenectomía a
distintos niveles.
CONTRAINDICACIONES
La
aplicación de laparoscopia como técnica terapéutica, sin embargo, no es siempre
posible. Existen contraindicaciones que se consideran absolutas (en estos casos
no deberíamos realizar este tipo de cirugía), tales como peritonitis
generalizada, shock hipovolémico, obstrucción intestinal o enfermedad cardiaca
severa. En otros casos no se recomienda su práctica de forma relativa, como en
el caso de grandes masas pélvicas o abdominales, gestaciones de más de 16
semanas, absceso pélvico, historia de varias intervenciones abdominales
previas, hernia diafragmática, enfermedad pulmonar crónica y obesidad
exagerada.
COMPLICACIONES
Como
cualquier técnica diagnóstica más agresiva, o terapéutica, no está exenta de
complicaciones. La tasa de complicaciones intraoperatorias y postoperatorias es
inferior al 1% en manos de un laparoscopista experimentado.
La
incidencia de complicaciones se relaciona directamente con la severidad de la
patología pélvica y abdominal, y son prácticamente las mismas que pueden tener
lugar en cualquier tipo de cirugía abierta abdominal.
Siempre
cabe la posibilidad de convertir la técnica endoscópica en una convencional
para manejar las complicaciones o para completar el procedimiento quirúrgico.
En
cualquier caso, siempre es mejor realizar una conversión a laparotomía (cirugía
abierta) que arriesgar con el paciente o realizar forzosamente una laparotomía
urgente por una complicación.
¿Dónde
están los límites de la cirugía laparoscópica?. Éstos son un buen conocimiento
de la cirugía convencional, la correcta indicación de la técnica, evitar las
complicaciones y saber manejarlas con prudencia y, fundamentalmente, la
experiencia y dominio de los procedimientos laparoscópicos.